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La primer
persona que hace el diagnóstico es el propio obeso.
El
diagnóstico de la obesidad se logra midiendo el porcentaje
de grasa corporal total, a través de la medición de los
pliegues cutáneos o considerando la relación que existe
entre el peso y la talla.
El
Índice de Masa Corporal (IMC) es la relación entre el
peso (en kg.) sobre la altura (en metros) elevada al
cuadrado:
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El IMC
ideal en hombres es de 20,5-25
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El IMC
ideal en mujeres es de 18,7 a 23,8
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Por
encima de 25 se considera sobrepeso
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Valores
mayores a 30, obesidad
La
obesidad puede ser:
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Endógena:
se desarrolla en etapas tempranas de la vida. Y se
caracteriza por un incremento en el número de células
grasas del organismo. O exógena: se desarrolla en
la edad adulta. Se caracteriza, también, por un incremento
en el tamaño de las células grasas.
-
Ginoide:
La grasa se acumula más en las caderas.
-
Androide:
Distribución de la grasa principalmente en el abdomen.
-
Secundaria:
su origen está en los trastornos endócrinos, genéticos e
hipotalámicos. Representa el 1% de las causas de obesidad.
O simple: se diferencia a través de un estudio de
adipocitos (el peor pronóstico está en la obesidad que
tiene su comienzo en la infancia y presenta mayor número y
tamaño de adipocitos).
Causas
Las
causas de la obesidad son múltiples y están
asociadas a factores hereditarios, genéticos, psicológicos,
ambientales y socioculturales. Se habla de una
predisposición genérica familiar a padecer esta
enfermedad.
Los
factores psicológicos están presentes en la
sobreingesta y los atracones.
El problema
de la obesidad se puede atribuir a un fallo psicológico en
el control del apetito, es decir, verse tentado a comer más
de lo que se necesita. Hay una dependencia
psicológica en el acto de comer, y esto es tan grave
como la dependencia a una droga, al alcohol o a la nicotina.
Es
importante tener presente que la bulimia puede formar
parte de la obesidad. Y el paciente suele manifestar una
distorsión corporal de toda la vida.
Otra de las
causas de la obesidad es el gran consumo de alimentos y una
escasa actividad física (poco gasto energético).
Uno de los
factores más importantes que participan en el desarrollo de
la obesidad son los hábitos de alimentación. El tipo
de alimentación va a influir en la obesidad y prácticamente
a determinarla.
Por tal
motivo se insiste en la prevención de la enfermedad desde la
infancia, que es cuando el niño comienza a incorporar los
hábitos alimenticios. Estos hábitos se pueden modificar y
adaptar.
Implicaciones psicológicas
La
Asociación Psiquiátrica Americana no clasifica a la obesidad
como un trastorno psíquico, sino que la considera una
enfermedad médica. Aunque se podría apreciar como un "factor
psicológico que altera el estado físico".
La CIE-10
(décima revisión de la Clasificación estadística
internacional de enfermedades y problemas de salud) reconoce
una categoría llamada "hiperfagia en otras alteraciones
psicológicas", que se caracteriza por una ingesta excesiva
de alimentos a causa de una reacción a hechos estresantes,
originando la obesidad.
La
persona obesa puede sentirse sensibilizada por su
aspecto, falto de confianza en sí mismo, con baja
autoestima, con un concepto pobre de sí mismos, ansiosa,
deprimida, etc. Esta sintomatología es la consecuencia de
la condición de obesidad, y no la causa. Además pueden
sufrir discriminaciones por parte de la cultura (con el
ideal de belleza y estética), o discriminación en los
puestos de trabajo.
Bruch
(1973) defendió los condicionantes psicógenos de la
obesidad proponiendo dos tipos:
-
Obesidad
psicógena de desarrollo:
La persona no diferencia entre el hambre y los estresantes
emocionales.
-
Obesidad
psicógena reactiva:
Se presenta normalmente en la edad adulta, como reacción a
situaciones traumáticas o tensionantes, intentando reducir
la ansiedad y estabilizar la función emocional.
El comer
reduce la ansiedad.
De hecho el "trastorno por atracón", "comer en exceso
compulsivo", o "trastorno de ingesta voraz" (binge eating
disorder) está empezando a ser el centro de interés en el
estudio de la obesidad. Entre un 20 y un 40% de las personas
obesas declaran episodios claramente bulímicos, como los
atracones (comer en exceso de forma compulsiva).
Consecuencias de la obesidad
Estudios
epidemiológicos realizados en diversos países Estados Unidos
(principalmente por el National Institute of Healh),
Australia, Unión Europea han demostrado que las personas que
padecen obesidad, especialmente si son jóvenes, tienen mayor
riesgo a presentar:
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Incrementos metabólicos.
-
Enfermedades cardiovasculares.
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Diabetes
miellitus.
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Hipertensión arterial.
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Accidentes vasculares.
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Arteriosclerosis.
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Intolerancia a la glucosa.
-
Hiperinsulinemia.
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Ciertos
tipos de cánceres.
-
Artritis.
-
Enfermedad biliar.
-
Apnea del
sueño (que ocasiona ronquidos).
Prevención
El ambiente
familiar determina al individuo. En el seno de su familia el
niño aprenderá qué se come, cuánto, cuándo y cómo.
Por tal
motivo, desde que el niño nace, los padres deberían procurar
que se alimente sanamente (pocas grasas, mucha fruta,
verdura, cereales y fibras) y enseñarle hábitos alimentarios
adecuados. Pero los hábitos no se aprenden solamente en la
familia, sino también en la escuela, en los medios masivos,
en la cultura.
El niño
gordo no es un niño sano; los niños obesos suelen ser
adultos obesos.
Es
imprescindible realizar campañas de educación nutricional
que permitan empezar a crear una "cultura de la nutrición",
una alimentación sana es atractiva para el
paladar e incluso más económica.
Tratamiento
Para el
tratamiento de la obesidad no basta únicamente con hacer una
dieta. La solución correcta es cambiar el hábito
alimenticio, realizar un tratamiento médico, hacer actividad
física y tener apoyo psicoterapéutico. El tratamiento
debe ser específico para cada persona.
Una primer
medida para el control de la obesidad es, entonces, una
dieta que reduzca las calorías que se ingieren, que va a ser
especialmente confeccionada para una persona según su peso,
talla, edad, sexo, actividad física y características
fisiológicas. Esta puede ir acompañada por fármacos (esto lo
va a determinar el médico) que van a permitir la activación
de la pérdida de peso en personas obesas (por ejemplo la
fluoxetina).
El
tratamiento psicológico es importante. Va a permitir a la
persona sentirse apoyado emocionalmente y así poder lograr
cambios en la conducta.
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